En el marco de la convocatoria del Año Santo 2025, el Papa Francisco ha enfatizado la importancia de la peregrinación como un viaje de búsqueda de sentido en la vida. En su bula «Spes non confundit», el Santo Padre invita a todos a «ponerse en camino», un gesto que resuena con aquellos que buscan profundizar su fe y su relación con Dios. Este año, un grupo de 89 peregrinos de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara se prepara para realizar este significativo viaje a Roma, reforzando la idea de que la peregrinación no es solo un desplazamiento físico, sino una experiencia espiritual transformadora.
Monseñor Julián Ruiz Martorell, Obispo de Sigüenza-Guadalajara, ha subrayado el valor de caminar juntos en comunidad. Recordando las enseñanzas del Papa desde su tiempo en Buenos Aires, el Obispo destaca que la convivencia durante la peregrinación es esencial. «No se trata solo de caminar, sino de hacerlo codo a codo, en un espíritu de unidad y no de competencia», señala Ruiz, enfatizando que esta experiencia debe ser un momento de encuentro y reflexión compartida entre los participantes.
El Obispo también ha instado a los peregrinos a salir de sus zonas de confort. «Es necesario dejar atrás nuestras situaciones cómodas y emprender un nuevo camino junto a otras personas de diversas culturas y lenguas, pero con una fe común», afirma. Esta llamada a la acción resuena con el mensaje del Jubileo, que busca renovar el compromiso espiritual de cada individuo y de la comunidad en su conjunto.
Asunción Muñoz, laica comprometida de la diócesis, ha expresado su emoción por participar en esta peregrinación. «Es una experiencia muy hermosa», dice Muñoz, quien ha llevado consigo las intenciones de oración de sus seres queridos. «Estamos viviendo esto con gran amor a Dios y le pedimos que aumente nuestra fe», agrega, resaltando la profunda conexión que siente con aquellos que han dejado en casa, haciendo de esta peregrinación un acto de amor y unidad.
Finalmente, Monseñor Ruiz advierte sobre la tentación de ver el Jubileo como un simple turismo religioso. Reitera que el verdadero propósito es el encuentro con Cristo, quien a través de la peregrinación nos guía y nos transforma. «Partimos con un deseo de encontrarnos con Él, y es en ese camino donde el Espíritu Santo nos mueve a reflexionar y a responder a su llamado», concluye el Obispo, reafirmando la dimensión espiritual que debe impregnar esta experiencia jubilar.




