La reciente gravedad de los incendios forestales en Chile ha llevado a la urgencia de una legislación efectiva que aborde este problema de manera proactiva. Tras los devastadores siniestros que asolaron regiones como Ñuble, Biobío y La Araucanía en enero, el proyecto de Ley de Incendios Forestales obtuvo la clara necesidad de ser tramitado con celeridad. Sin embargo, cinco meses después de su paso a una comisión mixta, el proceso legislativo se encuentra estancado. La falta de quórum en la conformación de esta instancia, que se debió en parte a la ausencia de parlamentarios oficialistas, resalta un problema preocupante en la política nacional: la incapacidad de gestionar la legislación en tiempos de crisis.
El reciente llamado de atención del gobierno sobre la potencial emergencia ante incendios forestales ha sido un reflejo de la realidad climática actual. Con el cambio climático y el fenómeno de El Niño intensificando las condiciones que favorecen estos desastres, el país se encuentra en una encrucijada donde la falta de acción precedida de un marco legislativo sólido se convierte en una desventaja alarmante. Con declaraciones sobre emergencias preventivas a nivel nacional, es claro que el gobierno reconoce la peligrosidad latente, pero poco se ha hecho para concretar soluciones duraderas y efectivas.
La evidencia científica indica un aumento en la probabilidad de incendios forestales, y seguir postergando la discusión de la ley no solo es irresponsable, sino que también podría resultar letal. La capacidad de reacción debe ir acompañada de un sistema de prevención efectivo que opere antes de que las llamas comiencen a consumir vidas y hogares. Para ello, es fundamental contar con las herramientas legales adecuadas que permitan preparar a las comunidades y a los servicios de emergencia ante la inminencia del desastre.
Desde distintas organizaciones y expertos en el tema, se exige que el Congreso retome la tramitación de la Ley de Incendios Forestales con urgencia. La prevención debe ser el pilar fundamental frente a la inminente llegada de otra temporada crítica. Sin un marco legal que contemple estrategias de mitigación y respuesta efectivas, la fragilidad de los ecosistemas y de las comunidades chilenas continuará en riesgo. Los incendios forestales no son solo un problema ambiental; son un desastre humano que afecta la integridad de miles de ciudadanos y el futuro de nuestras tierras.
Finalmente, este llamado al Congreso es un recordatorio de que la política no puede quedarse paralizada frente a las emergencias que atentan contra la vida y el bienestar de la población. La tramitación de la Ley de Incendios es una cuestión de urgencia nacional que debe abordarse con seriedad y rapidez. No debemos esperar a que las llamas destruyan más comunidades; es tiempo de actuar y de garantizar que Chile esté preparado para enfrentar los desafíos que el cambio climático y la ineptitud legislativa nos plantean cada año.




