En el marco de la fecha FIFA, la selección chilena femenina ha dado un paso audaz hacia la renovación, tal como lo indica la lista de convocadas presentada por el técnico Luis Mena. La nómina, que incluye 23 jugadoras, se aleja de las clásicas referentes del equipo para dar la oportunidad a un nuevo grupo, destacando la notable ausencia de futbolistas de Universidad de Chile y la escasa presencia de Colo Colo, que solo cuenta con Geraldine Mardones. Esta decisión estratégicamente podría estar influenciada por los compromisos de ambas instituciones en la próxima Copa Libertadores, que inicia el 15 de octubre, lo que abre la puerta a nuevos talentos del fútbol femenino chileno.
La reciente dirección de Mena al equipo Sub 20 en los Juegos Suramericanos, donde se logró una meritoria medalla de plata, parece haber alentado una perspectiva fresca que se refleja en esta selección adulta. Con un enfoque claro hacia la renovación y el desarrollo de jugadoras jóvenes, el técnico ha priorizado poner en el centro del campo a quienes han demostrado un rendimiento destacado en sus clubes durante la última temporada. Este enfoque también se verá compensado por la experiencia que aportan algunas futbolistas que, aunque no están en la lista, han sido fundamentales en el camino de la selección.
Entre las novedades en la convocatoria destaca la significativa representación de la Universidad Católica, que aporta siete jugadoras al equipo. Estos nombres incluyen a Vaitiare Pardo, Isidora Flores Vitta y Valentina Peña, figuras clave que han mostrado un rendimiento sobresaliente. Además, se incluyen futbolistas de otras instituciones que han tenido destacadas actuaciones en la liga nacional, como la portera Débora Cubillos de Coquimbo y la defensora Milenka Pavez de Unión Española. Este enfoque en el talento local es un indicativo del cambio en la mentalidad del cuerpo técnico, buscando aprovechar al máximo el potencial nacional.
Sin embargo, la convocatoria no ha estado exenta de críticas debido a la ausencia de jugadoras históricas que han sido pilares en la selección, como la arquera Christiane Endler, quien ha tenido un bajo rendimiento en su club, y otras jugadoras con experiencia en el extranjero. Estas ausencias generan un debate sobre el equilibrio entre la renovación y la experiencia, lo que podría afectar el desempeño del conjunto nacional en los encuentros amistosos contra Bolivia. A medida que el fútbol femenino chileno avanza, las decisiones de Mena podrían ser cruciales para definir el futuro del equipo y su participación en competiciones internacionales.
Chile tiene programados dos amistosos contra Bolivia, lo que representa una buena oportunidad para probar a las nuevas convocadas en un contexto competitivo. El primer partido se llevará a cabo el 11 de octubre en el Estadio Bicentenario de La Florida y el segundo el 13 de octubre en el CAR José Sulantay. Estos encuentros servirán no solo para evaluar el desempeño de las nuevas jugadoras, sino también para preparar a la selección para futuros desafíos y posiblemente para sentar las bases de una nueva era en el fútbol femenino chileno.




