El fallecimiento de Patricio Zúñiga, conocido como Tommy Rey, el icónico rey de la cumbia chilena, ha dejado un vacío profundo en la música y cultura de Chile. A los 80 años, Tommy Rey dejó este mundo tras sufrir un fulminante infarto en su hogar en Viña del Mar, situación que fue confirmada por su compañero Leo Soto. Desde el Ministerio de las Culturas resaltaron que su legado musical «seguirá haciendo bailar a Chile», destacando los innumerables éxitos que caracterizaron su carrera, como «Los domingos», «Agua que no has de beber», y «Un año más», entre otros, que forman parte de la banda sonora de varias generaciones en el país.
La noticia de su partida generó conmoción en el mundo musical chileno, donde colegas y fans lamentan la pérdida de una figura tan emblemática. Rodrigo Osorio, presidente de la Sociedad Chilena de Derechos de Autor, manifestó: «Acaba de partir el más grande, el único, el más humilde e icónico, la voz de Chile». Igualmente, el exlíder de La Noche, Leo Rey, compartió su tristeza en redes sociales y lamentó la partida de su amigo, señalando que ha dejado un enorme vacío en el rubro tropical que supo conquistar.
Tommy Rey inició su carrera a temprana edad, cantando en reuniones familiares y celebraciones locales, pero fue su voz en la orquesta Los Peniques lo que lo catapultó a la fama. Su transformación a «Tony Rey» y luego a Tommy Rey marcó el inicio de un recorrido impresionante en la música, donde tuvo papeles destacados como vocalista en la Sonora Palacios. Recién en 2005, recibió el Premio a la Música Presidente de la República, consolidando su estatus como uno de los artistas más queridos por el público chileno.
El impacto de su música se sintió más allá de las fronteras de la capital. En Magallanes, donde su vínculo con la comunidad fue fuerte, más de cinco mil personas bailaron al ritmo de su emblemática «Parabólica» durante el aniversario 165 de Punta Arenas, y miles más disfrutaron de su energía en festivales como el Asado Más Grande de Tierra del Fuego. Su habilidad para conectar con el público ha dejado una huella imborrable en la cultura cumbiera chilena.
A lo largo de su vida, Tommy Rey no solo se dedicó a la música, sino que también formó una familia. Tuvo un total de seis hijos, algunos de los cuales continuaron su legado musical. A pesar de su desgaste físico y emocional, siempre expresó su amor por el escenario y por su público, mostrando que, aunque ya no esté físicamente con nosotros, su voz y su música seguirán bailando en los corazones de los chilenos. Su legado será recordado y celebrado por generaciones, reafirmando que su espíritu vive en cada nota y canción.




