En un contexto de crisis económica, un reciente sondeo realizado por DefensaDeudores.cl ha revelado que el 70% de las familias prioriza el pago del arriendo o dividendo sobre otras deudas. Esta situación refleja la dura realidad que enfrentan muchas familias chilenas, las cuales, debido a la caída de ingresos, se ven forzadas a decidir todos los meses qué obligaciones podrán dejar de lado. El estudio, realizado a 780 personas, indica que un alarmante 67% lleva más de un año enfrentando esta difícil situación, lo que pone en evidencia una tendencia preocupante en la gestión financiera de las familias.
El estudio también destaca que un 25% de los encuestados ha perdido su empleo en los últimos dos años y que un 48% ha visto una disminución en sus ingresos, lo que contribuye a que cerca de tres cuartas partes de los participantes hayan experimentado una reducción en sus recursos. Este deterioro económico ha llevado a que muchas personas opten por sacrificar pagos con tarjetas de crédito y créditos de consumo, siendo que el 70% ha dejado de pagar sus tarjetas, y un 60% ha postergado compromisos con tiendas comerciales. Por el contrario, solo un 7,3% ha dejado de pagar servicios básicos, destacando la clara intención de proteger sus hogares ante la adversidad.
La relación entre la precariedad económica y la salud familiar es alarmante. Según la encuesta, entre aquellos que han sufrido desempleo o inestabilidad laboral, el 63% ha dejado de cumplir con pagos que anteriormente manejaban sin problemas, mientras que un 30% se ha visto obligado a renegociar deudas en condiciones desfavorables. Esta cadena de eventos ha llegado incluso a afectar la salud de los encuestados, ya que un 46% ha postergado tratamientos médicos y un 35% ha dejado de pagar seguros de salud, lo que repercute en una disminución de calidad de vida, generando un ciclo de endeudamiento que parece incontrolable.
Si bien las obligaciones de vivienda y servicios básicos son la prioridad, el sondeo ha revelado que una vez que las condiciones económicas mejoren, solo un 39% destinaría esos recursos a saldar deudas atrasadas, lo que sugiere que hay un reconocimiento de la precariedad, pero también una falta de recursos para priorizar la salud y el bienestar. Esta situación puede llevar a un recrudecimiento de la problemática financiera ya que muchas familias dedican sus ingresos a pagar lo que ya han dejado de pagar, en lugar de invertir en un futuro más estable.
La conclusión más significativa que emergió de la encuesta es que las familias están dispuestas a sacrificar su historial crediticio para asegurar la permanencia en su hogar. Esto, según Ricardo Ibáñez de DefensaDeudores.cl, no es simplemente una decisión estratégica, sino una respuesta de emergencia frente a la incapacidad de los hogares de cumplir con todas sus obligaciones económicas. Este mecanismo de supervivencia perpetúa el ciclo de sobreendeudamiento, proyectando un futuro incierto para muchas familias chilenas que luchan por recuperar su estabilidad financiera en tiempos de crisis.




