El reciente cambio de gabinete en Chile, que ha reducido el número de ministerios a 22, marca el inicio de una estrategia clave del gobierno de José Antonio Kast. Este ajuste no solo cumple con una promesa de campaña del presidente, sino que también responde a la presión ejercida por los partidos políticos que apoyan a su administración, como la UDI y los republicanos, los cuales han comenzado a abogar por una fusión más profunda de carteras ministeriales. La decisión de designar a Claudio Alvarado, Daniel Mas y Louis de Grange como biministros confirma la intención de La Moneda de optimizar el aparato estatal, lo que podría ser un paso hacia un gobierno más eficiente y menos burocrático.
Kast ha señalado que la reestructuración ministerial no es solo un elemento de su plataforma electoral, sino una necesidad que responde a la realidad administrativa del país. Durante su campaña, el mandatario destacó la importancia de facilitar un gobierno que no solo funcione de manera efectiva, sino que también sea capaz de responder a las demandas de la ciudadanía con agilidad. Con la fusión de ministerios como la propuesta clave, se espera que el próximo paso sea la modificación legislativa necesaria, un proceso que requerirá el apoyo del Congreso para su implementación.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, reforzó esta visión al mencionar que la reducción a 22 ministros es parte de una reflexión más amplia sobre qué ministerios necesita realmente el país. Esta declaración subraya el compromiso del gobierno de Kast con un Estado más racional y menos cargado de burocracia, abriendo la puerta a una discusión sobre la reestructuración de las carteras que hoy existen. La idea es que el Estado opere eficientemente, eliminando duplicidades y centrando funciones que están fragmentadas entre múltiples ministérios.
A medida que avanza el debate, líderes de la UDI y del Partido Republicano han comenzado a esbozar propuestas concretas. Arturo Squella, presidente de los republicanos, ha planteado la necesidad de fusionar el Ministerio del Interior con la Secretaría General de Gobierno (Segegob), argumentando que mantener estas entidades separadas resulta ineficiente. Las propuestas de ambos partidos, incluidas aquellas que buscan realizar reformas constitucionales para facilitar estas fusiones, reflejan un ambiente político en el que la optimización y el ahorro gubernamental son prioridades.
Mientras tanto, la oposición ha recibido con interés estas iniciativas, sugiriendo que el debate sobre la fusión de ministerios podría ser un espacio para lograr consensos más amplios. Un claro ejemplo es la propuesta del exdiputado Vlado Mirosevic, quien en 2024 propuso eliminar la Segegob para consolidar las funciones políticas en el Ministerio del Interior. Este planteamiento ha resurgido en el actual contexto político, donde la reestructuración del gobierno aparece como una vía necesaria para un Estado más funcional y acorde con las expectativas ciudadanas.




