El presidente José Antonio Kast llevó a cabo su primer cambio de gabinete este martes, a solo 70 días de su incumbencia, marcando no solo un hito en su administración, sino también un reflejo de los desafíos que enfrenta su gobierno en sus inicios. Las ministras de Seguridad y de Secretaría General de Gobierno, Trinidad Steinert y Mara Sedini, respectivamente, fueron destituidas en medio de una creciente presión pública y cuestionamientos hacia sus gestiones. Kast, durante la ceremonia de cambio en el Salón Montt Varas de La Moneda, destacó que estos ajustes son parte del proceso de fortalecer al gobierno y no un signo de debilidad.
Steinert había sido objeto de diversas críticas debido a la falta de un plan de seguridad efectivo y factible, un tema de gran relevancia para la ciudadanía y que había acentuado la presión política sobre el gobierno. Su salida se volvió inminente tras el anuncio de la oposición de interpelarla en el Congreso, un hecho que dejó clara la insatisfacción respecto a su desempeño. En su presentación ante la Cámara de Diputados, la exministra reconoció no haber anticipado el nivel de exigencia de los parlamentarios, lo que dejó entrever la falta de preparación que había en su cartera.
La situación de Sedini, por su parte, tampoco era favorable, ya que su gestión comunicacional había sido objeto de numerosas críticas. Según la encuesta Cadem de abril, su desaprobación alcanzó un alarmante 69%, posicionándola como la peor evaluada del gabinete. Entre sus fallos más notorios se encuentran errores conceptuales en sus declaraciones públicas y un controvertido mensaje en redes sociales sobre el ‘Estado en quiebra’, que generó una ola de reacciones negativas y que finalmente decidió borrar.
Para sustituir a Steinert, Kast designó a Martín Arrau, quien había sido ministro de Obras Públicas, en un intento por aportar una nueva visión al Ministerio de Seguridad. Asimismo, Claudio Alvarado, actual ministro del Interior, asumirá la vocería del gobierno como biministro. Esta decisión se suma a la de Louis de Grange, quien también asumirá un cargo adicional como biministro de Obras Públicas y Transportes, en una clara señal de la reestructuración de los liderazgos dentro del gabinete.
Este cambio de gabinete es significativo, ya que no se había visto una reestructuración tan rápida en la administración de un gobierno desde 1990. El evento pone de manifiesto no solo la ambición del presidente Kast de querer establecer un gobierno efectivo desde el inicio, sino también la tensión existente entre el nuevo liderazgo y las expectativas de la ciudadanía en un país que enfrenta serios desafíos en términos de seguridad y comunicación política.




