Representación de objetos inexistentes: El sorprendente estudio de Kanzi

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Un reciente estudio de Amalia P. M. Bastos y Christopher Krupenye, publicado en la revista Science, está desafiando la concepción tradicional sobre la capacidad cognitiva de los animales. En un experimento llevado a cabo con Kanzi, un bonobo entrenado simbólicamente, se evidenció que este primate tiene la capacidad de representar objetos inexistentes en un contexto de ficción compartida. Este descubrimiento no solo resalta la inteligencia de los bonobos, sino que también pone a prueba la línea divisoria que se creía clara entre las capacidades cognitivas humanas y las de otros animales.

La esencia del hallazgo radica en la representación secundaria, un concepto clave en la psicología cognitiva. Esta habilidad permite a los individuos imaginar situaciones alternativas que no corresponden a la realidad inmediata. A través de un juego ficticio donde Kanzi debía señalar un vaso en el que supuestamente se había vertido un líquido inexistente, demostró que puede interactuar con un mundo imaginario sin confundirlo con lo real. El estudio revela que esta capacidad no es exclusiva de los humanos, sugiriendo que podría extenderse a otros primates con una historia evolutiva común.

A diferencia de experimentos anteriores, el diseño utilizado en este estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la cognición animal. Kanzi no recibió recompensas por sus respuestas correctas, lo que asegura que su elección no fue influenciada por un aprendizaje por refuerzo, sino por su capacidad de discernir entre lo real y la ficción. En las pruebas, el bonobo señaló correctamente el vaso donde se simulaba que había un líquido en un alto porcentaje, superando las expectativas de casualidad. Esto sugiere que incluso sin una recompensa tangible, Kanzi pudo participar eficazmente en un juego de ficción y demostrar comprensión situacional.

El experimento fue diseñado cuidadosamente para refutar explicaciones alternativas sobre el comportamiento de Kanzi. En una segunda serie de pruebas, se le permitió elegir entre un vaso con zumo real y uno ficticio. Los resultados confirmaron que podía distinguir entre ambos, descalificando la noción de que su éxito se debía a un error perceptivo o un simple refuerzo del estímulo. Estos hallazgos refuerzan la idea de que los bonobos poseen habilidades cognitivas más complejas de lo que se pensaba anteriormente, desafiando la visión de que los seres no humanos actúan únicamente por instinto.

Aunque el estudio ofrece una evidencia significativa sobre la cognición de los bonobos, los autores advierten que se requieren investigaciones adicionales para comprender completamente las implicaciones de estos hallazgos. ¿Hasta qué punto la enculturación de Kanzi influyó en su rendimiento? Esta cuestión sigue abierta, y el siguiente paso será explorar si otros primates, con o sin entrenamiento, pueden presentar un comportamiento similar. El estudio no solo eleva los estándares en la investigación de la cognición animal, sino que también invita a repensar cómo entendemos la mente de los seres no humanos y su capacidad para imaginar y representar el mundo.

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