El impacto de los proyectos de riego agrícola financiados por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en Chile va más allá del aumento de ingresos y el valor de las tierras de los productores agrícolas. Recientemente, un estudio demostró que dicha inversión también contribuye de manera significativa al crecimiento del empleo y la economía regional. Durante el año 2025, INDAP movilizó más de 32 mil millones de pesos chilenos para mejorar la disponibilidad de agua en casi 30 mil hectáreas, un esfuerzo que se traduce en beneficios tangibles para miles de agricultores y las comunidades que los rodean.
Una de las principales conclusiones del estudio encargado a la consultora Comov destaca el papel crucial del Estado en la creación de infraestructura de riego necesaria para la agricultura familiar. Más de 28 mil millones de pesos corresponden a subsidios públicos que han permitido la implementación de sistemas de acumulación, conducción y distribución de agua. De estos recursos, más de la mitad se ha canalizado a proveedores ubicados en la misma región donde se desarrollan los proyectos, lo que evidencia un fuerte encadenamiento con la economía local y la generación de empleos.
En términos de empleo, los proyectos de riego de INDAP han generado casi 17 mil empleos durante su ejecución en 2025, destacando particularmente la mano de obra especializada. De los 14,578 puestos de trabajo que se generaron a nivel local, un 52% corresponde a trabajadores con habilidades técnicas. Esta dinámica laboral no solo favorece a los beneficiarios directos de los proyectos, sino que también potencia la actividad económica en sectores vinculados como la construcción y los servicios, subrayando el efecto multiplicador de la inversión pública en las comunidades.
Los resultados son igualmente alentadores para los agricultores. Aquellos que implementaron sistemas de riego han visto un incremento en sus ingresos de hasta un 52,2%, gracias a mejoras en la productividad y expansión de superficies cultivadas. Además, la producción destinada al consumo familiar también se ha beneficiado, con un aumento del 37% en su valor para quienes participaron en el programa, en contraste con una disminución del 31% en las familias que no contaron con esta intervención. Estos datos refuerzan la seguridad alimentaria entre las familias más vulnerables del sector rural.
Finalmente, el valor de la tierra también parece beneficiarse sustancialmente de estas inversiones; el estudio estima que la disponibilidad de riego puede incrementar el valor de la tierra en un 28,6%. Esta valorización patrimonial resulta en un impacto económico general que sugiere que cada peso invertido en el Programa de Riego de INDAP genera un retorno de casi 5 pesos en términos de valor económico adicional. Estos resultados no solo resaltan el valor de las políticas de riego y su impacto en la economía agrícola, sino que también subrayan la importancia de la inversión en infraestructura para el desarrollo sostenible y el bienestar de las comunidades rurales.




