El Senado chileno aprobó el martes un nuevo reajuste al ingreso mínimo mensual, que ahora se fijará en **$553.553**, con efecto retroactivo desde el **1 de mayo de 2026**. Este incremento se da en el contexto de un aumento previo que había establecido el salario mínimo en **$539.000**. La implementación retroactiva permitirá que los trabajadores reciban la diferencia pendiente en sus próximas nóminas a través de reliquidaciones, lo que representa un alivio para muchos que enfrentan el creciente costo de vida en el país.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, celebró la aprobación de este proyecto, enfatizando la importancia de este reajuste para los trabajadores del sector más vulnerable. En su discurso, Rau indicó que «el alza del salario mínimo refleja un esfuerzo por parte del Gobierno para salvaguardar el poder adquisitivo de las y los chilenos», además de detallar que se contemplará un segundo ajuste a partir del **1 de enero de 2027**, utilizando como referencia la variación del **Índice de Precios al Consumidor (IPC)**.
Una de las características del nuevo marco establecido por la ley es el reconocimiento de cifras diferenciadas para ciertos grupos de trabajadores. Se confirmó que el salario mínimo para jóvenes menores de **18 años** y adultos mayores de **65** años se fijará en **$412.938**. Esta decisión, que no es nueva ya que se ha mantenido durante décadas, fue reafirmada por Rau, quien dejó claro que este criterio podría ser susceptible de revisión futura, a medida que se implementen nuevas políticas, como la ley de envejecimiento que se discute en el Congreso.
Sin embargo, la aprobación del reajuste no estuvo exenta de controversia. Varios senadores manifestaron su descontento al considerar que el nuevo monto es **insuficiente** para cubrir las necesidades básicas de las familias chilenas frente al actual panorama inflacionario. Críticas similares surgieron del Partido Comunista, quienes afirmaron que el reajuste no solo es menor al de 2025, sino que también es incapaz de hacer frente al aumento de precios de servicios esenciales, dejando a los trabajadores en una situación precaria.
En respuesta a las críticas, el ministro Rau hizo hincapié en que la actual tasa de desempleo, que se sitúa en **9,1%**, es una realidad preocupante que también influye en la política de salarios mínima. Además, mencionó las iniciativas complementarias que se están tomando, como el reembolso de IVA en productos esenciales para la infancia y las familias vulnerables. «Estas medidas, aunque necesarias, no son suficientes por sí solas», admitió Rau, indicando que el Gobierno se encuentra comprometido a buscar soluciones integrales para mejorar la situación económica de los chilenos.




