Tasa de Política Monetaria: Riesgos e Incertidumbre en 2026

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El 16 de junio de 2026, el Banco Central decidió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en un 4,5%, una decisión que llegó sin sorpresas y con el respaldo unánime de sus miembros. El contexto en el cual se tomó esta resolución refleja una actividad económica más débil de lo anticipado, junto a una inflación que no ha generado grandes sorpresas. En un clima de creciente incertidumbre global, acentuada por la inestabilidad en Medio Oriente, la cautela se impuso como la mejor estrategia para el instituto emisor.

Desde Coopeuch, analistas señalaron que el comunicado del Banco Central muestra un avance hacia un balance de riesgos más equilibrado que el observado en meses anteriores. Se destacan tres factores clave que sustentan esta interpretación: primero, una caída inesperada en la actividad local en el primer trimestre de 2026; segundo, datos de inflación que sorprendieron a la baja post-abril; y por último, un posible acuerdo de paz en Medio Oriente que ha llevado a una disminución significativa en los precios del petróleo, que ahora se sitúan por debajo de los US$80 por barril.

No obstante, existe un consenso en que, aunque las condiciones podrían abrir espacio para futuras reducciones de la TPM, hay importantes razones para mantener la prudencia. Entre estas, se menciona el riesgo de efectos secundarios derivados del incremento en los precios de las gasolinas, además de la posibilidad de que la debilidad de la actividad económica sea resultado de factores de oferta temporales y no de un deterioro en la demanda interna.

Vittorio Peretti, economista del Banco Itaú, resumió el enfoque del Banco Central como uno que combina prudencia y flexibilidad. Con un escenario aún altamente volátil, Peretti descartó la posibilidad de recortes a corto plazo y afirmó que, a pesar de la disminución del riesgo inflacionario, este no ha desaparecido. La previsión es que la inflación converja hacia el meta del 3% para inicios del segundo trimestre de 2027, impulsada por factores como precios más bajos del petróleo y una apreciación del tipo de cambio.

Por su parte, Scotiabank anticipa que el próximo Informe de Política Monetaria (IPoM) reflejará un escenario de TPM más simétrico, manteniendo la tasa constante al menos durante todo 2026. Mientras que Santander advierte que el cambio en el tono del comunicado no debe interpretarse como un giro hacia un sesgo expansivo, sino más bien como un indicio de que las condiciones para aumentar la tasa se han debilitado. El IPoM que se publicará este miércoles será crucial para entender la trayectoria que seguirá la economía chilena en el segundo semestre del año.

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