Leolepis matogrossensis: el antiguo pez que revela secretos de Gondwana

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Mucho antes de la llegada de los dinosaurios, Brasil era un paisaje radicalmente distinto, parte del supercontinente Gondwana. En la región que hoy corresponde al estado de Mato Grosso, se expandía un vasto sistema lacustre que, en su evolución, se encontraba en un proceso de desecación. Este entorno era el hogar de un pez diminuto de aproximadamente 15 centímetros de longitud, cuya anatomía estaba equipada con múltiples filas de escamas duras. Esta especie, denominada Leolepis matogrossensis, ha sido recientemente identificada gracias a un fossil excepcionalmente completo encontrado en la Formación Corumbataí. Este hallazgo, publicado en el Journal of South American Earth Sciences, presenta un contexto fascinante, ya que el sitio del descubrimiento se encuentra a 50 kilómetros del cráter de Araguainha, el mayor impacto conocido en Sudamérica, ocurrido en un periodo crucial de la historia del planeta, justo antes de la extinción masiva del Pérmico.

El descubrimiento del pez Leolepis matogrossensis fue realizado en 2005 por el geólogo Léo Adriano de Oliveira, y su nombre rinde homenaje al descubridor, integrando “Leo” y “lepis”, del griego antiguo para «escama». Inicialmente, la comunidad local se equivoca al confundir el fósil con el de una rana. Sin embargo, un análisis más profundo reveló que se trataba de un actinopterigio, un grupo que incluye a los actuales salmónidos y atunes. Su morfología era definitivamente distinta, con un cuerpo fusiforme y una serie de escamas ganoideas que brindaban un nivel de protección superior al de muchos peces contemporáneos. Las características de su mandíbula y dientes sugieren que su dieta consistía en material vegetal y pequeños invertebrados, lo que lo posiciona como un interesante sujeto de estudio en la evolución de los peces.

El estado de conservación de Leolepis matogrossensis lo convierte en un hallazgo excepcional, dado que la mayoría de los fósiles de esa época en Brasil son solo fragmentos. El análisis del fósil permitió a los investigadores establecer su lugar en el árbol evolutivo de los actinopterigios, ubicándolo estrechamente relacionado con Paramblypterus y sugiriendo que otras especies, como Angatubichthys, se sitúan en una posición más basal. Además, el contexto geológico indica que el pez habitó un gran lago poco profundo, que estaba sufriendo transformaciones ambientales drásticas mientras el clima de la región se tornaba más árido y el sistema acuático pasaba a un estado de desecación.

Cerca de donde habitó Leolepis matogrossensis se encuentra el cráter de Araguainha, cuya creación data de entre 251 a 255 millones de años, en un periodo que coincide con la extinción del Pérmico-Triásico, donde aproximadamente el 70% de las especies terrestres y el 94% de las marinas desaparecieron. Aunque no se puede afirmar que este impacto haya sido el causante de la extinción, sí se plantea que pudo haber contribuido a agravar una crisis biológica que ya era crítica debido a otros factores, como las masivas erupciones volcánicas de las Traps Siberianas. Este hallazgo podría proporcionar indicios sobre la interacción de los factores geológicos y biológicos en los momentos previos a esta crisis.

La importancia de Leolepis matogrossensis no radica en su adaptación o supervivencia ante el asteroide de Araguainha, sino en su excepcional conservación, que ofrece una valiosa ventana al pasado de los ecosistemas acuáticos de Gondwana. La investigación sugiere que todavía hay mucho por descubrir en el continente sudamericano, y como indicaron investigadores como Martha Richter del Museo de Historia Natural de Londres, el fósil de Leolepis puede ser solo la punta del iceberg en la búsqueda de nuevos hallazgos que podrían ayudar a completar los vacíos en el registro evolutivo de los peces.

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