El Perú se vio sacudido por un fuerte terremoto de magnitud 7,2 en la escala de Richter, cuyo epicentro se localizó a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la región de Ayacucho. El sismo, registrado el jueves a la 1:00 PM (hora local), tuvo una profundidad de 108 kilómetros. El Instituto Geofísico de Perú (IGP) se encargó de confirmarlo a través de sus redes sociales, destacando que la intensidad del movimiento telúrico alcanzó niveles de 3 a 4 en Coracora, una localidad situada a más de 600 kilómetros de la capital, Lima. A pesar de la fuerte magnitud, no se reportaron víctimas fatales ni heridos en las primeras horas tras el sismo, lo que ha generado una sensación de alivio entre la población.
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) también aseguró que los temblores fueron percibidos entre moderados y fuertes en diversas regiones del sur del país. La noticia llegó como un soplo de tranquilidad para los ciudadanos, a pesar de la potencia del sismo. Por su parte, la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina descartó la posibilidad de un tsunami, lo cual representaba un riesgo adicional ante la magnitud del evento. Esta información fue recopilada por el diario La República, que ha estado siguiendo de cerca la situación.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) realizó una evaluación posterior y ajustó la magnitud del terremoto a 6,7, situando su epicentro a 38 kilómetros al noroeste del distrito de Upahuacho. Mientras tanto, el jefe del IGP, Hernando Tavera, indicó que hasta el momento no se ha reportado ninguna situación crítica a raíz del sismo, añadiendo que el organismo continúa con una evaluación exhaustiva de las condiciones en las zonas afectadas. La rapidez de estas evaluaciones es crucial, considerando la historia sísmica del Perú.
En respuesta a este evento sísmico, la Dirección Regional de Educación de Ica (DRE Ica) decidió suspender las clases del turno tarde en todas las instituciones educativas de la región. Este protocolo preventivo busca salvaguardar a estudiantes, docentes y personal administrativo ante cualquier eventualidad que pudiera surgir tras el sismo. La DRE Ica ha enfatizado que la suspensión se aplica a todas las modalidades educativas, con el objetivo de garantizar la seguridad de los alumnos antes de que retornen a las aulas.
Finalmente, esta decisión de suspender clases se enmarca dentro de los protocolos de respuesta ante emergencias sísmicas, mostrando la importancia de la preparación ante desastres naturales. Las autoridades educativas han recalcado que es fundamental llevar a cabo una evaluación de las infraestructuras escolares antes de permitir el retorno a la normalidad. La situación, aunque hasta ahora estable y sin víctimas, recuerda la vital necesidad de estar siempre preparados ante la inevitable ocurrencia de temblores en esta región del mundo.




