Las autoridades de China han denunciado este lunes que el Gobierno de Estados Unidos está intensificando las tensiones con Irán a través de la imposición de sanciones, lo que podría resultar en una guerra económica. En una declaración oficial, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, aseguró que Pekín tomará medidas para proteger sus «derechos e intereses nacionales» frente a esta escalada de presión por parte de Washington. Esta afirmaciónse produce en un contexto internacional ya tenso, donde las relaciones entre Estados Unidos e Irán han alcanzado un punto crítico.
Durante una reciente rueda de prensa, Lin Jian enfatizó que las sanciones impuestas por Estados Unidos y la continua presión sobre Irán no contribuyen a la solución de los problemas existentes, sino que, por el contrario, agravan las tensiones. «Situaciones así no benefician a ninguna de las partes involucradas», afirmó el portavoz, subrayando la necesidad de un enfoque más diplomático y menos confrontativo por parte de Estados Unidos.
Lin insistió en la urgencia de que todas las partes actúen de manera «racional» y «contenida», advirtiendo que es fundamental evitar medidas que eleven las fricciones y que puedan tener un efecto negativo sobre el desarrollo económico global y la estabilidad financiera. Su mensaje subraya la creciente preocupación de China sobre los efectos de las sanciones de Estados Unidos, particularmente en el contexto de sus propios lazos comerciales con Irán, de cuyos recursos depende en gran medida.
El portavoz subrayó la imperiosa necesidad de retornar a la vía del diálogo y la negociación, así como de alcanzar un acuerdo político que permita desescalar las tensiones actuales. «Es crucial encontrar un camino que permita la cooperación y el entendimiento mutuo en vez de seguir por la senda del conflicto», aseveró Lin Jian, en una clara invitación a un cambio de paradigma en las relaciones entre las naciones involucradas.
La declaración de las autoridades chinas también llega en el marco de las nuevas amenazas de Estados Unidos contra Irán, lo que podría incluir un endurecimiento de las sanciones que afectarían a todos los países que comercian con Teherán, entre los cuales figura China. Con estas palabras, China no solo se posiciona como un aliado de Irán, sino que también reafirma su compromiso con un enfoque basado en el diálogo, enfatizando su disconformidad con las tácticas de presión económica de Washington.




