En Chile, los pagos digitales han alcanzado un nivel sin precedentes, superando el 110 % del PIB, un hito destacado en el reciente Informe de Sistemas de Pago 2025 del Banco Central. Este fenómeno indica que cada persona realiza, en promedio, 374 transacciones electrónicas al año, reflejando una creciente dependencia de plataformas digitales para gestionar operaciones financieras. El volumen total de transacciones electrónicas ha alcanzado la asombrosa cifra de más de 6.391 millones en el último año, lo que representa un aumento del 18 % en comparación con el año anterior. La transformación del sistema financiero chileno es evidente y se manifiesta en la respuesta rápida de bancos, fintechs y comercios en la búsqueda de tecnologías avanzadas que permitan manejar este creciente flujo de pagos.
Ante el auge de las transacciones digitales, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un aliado crucial en el ecosistema de pagos. A medida que la cantidad de operaciones aumenta, también lo hace la necesidad de procesar, analizar y proteger estos pagos en tiempo real. Lucas Souza, gerente de Innovación de Kuvasz Solutions, explica que las herramientas de IA ágentica y predictiva son imprescindibles para identificar y mitigar riesgos antes de que una transacción se consuma. Este enfoque proactivo contrasta con los modelos tradicionales que solo revisan las operaciones una vez completadas, elevando de esta manera la seguridad en los flujos de pago.
La IA ágentica se nutre de diversos datos durante el proceso de autorización, incluyendo el historial de comportamiento del usuario y patrones de uso. El sistema, al analizar estas variables, puede determinar en milisegundos si debe autorizar una transacción, requerir una verificación adicional o incluso bloquearla de manera preventiva. Esta capacidad es especialmente valiosa en momentos de alta demanda, como en temporadas festivas o eventos promocionales, donde el riesgo de fraude se multiplica. La anticipación que ofrece la IA promete no solo fortalecer la seguridad del sistema, sino también optimizar la experiencia del usuario.
Souza resalta que el uso de IA no reemplaza las medidas tradicionales de seguridad, sino que las complementa al incorporar un análisis más sofisticado y automatizado en tiempo real. Los beneficios de este enfoque se traducen en mayor eficiencia y menores costos operativos. La anticipación en la toma de decisiones permite reducir los rechazos erróneos, disminuir el trabajo manual adicional y mejorar los tiempos de respuesta, aspectos esenciales en un mercado altamente competitivo. En este contexto, la implementación de soluciones tecnológicas avanzadas se vuelve indispensable para bancos y comercios que buscan mantenerse a la vanguardia.
El futuro del sistema financiero chileno parece estar ligado a la inteligencia artificial y su capacidad para gestionar el aumento de los pagos digitales. Con la expansión continua del ecosistema de pagos, la adopción de herramientas como la IA ágentica deja de ser solo una opción y se convierte en un requisito operativo. A medida que los volúmenes de transacciones crecen y se presentan nuevos desafíos en materia de seguridad, la integración de IA en el flujo de pagos promete ser un componente clave para asegurar la continuidad y la confianza en las operaciones financieras del país.




