SBAP y su impacto en los permisos ambientales en Chile

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En su primera cuenta pública participativa tras asumir la dirección nacional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Tomás Saratscheff destacó los avances en la implementación del nuevo sistema ambiental en Chile. Desde su entrada en operaciones en febrero, Saratscheff ha centrado sus esfuerzos en garantizar que las transiciones administrativas y operacionales sean robustas, enfatizando que «el foco ha sido la calidad técnica, no la mera agilización». Esta filosofía se traduce en un compromiso claro por parte del SBAP para establecer estándares y procedimientos que aseguren una gestión ambiental efectiva, aunque signifique tomar un tiempo adicional para hacerlo bien.

El traspaso de las áreas protegidas que actualmente administra la Corporación Nacional Forestal (CONAF) al SBAP es un paso significativo en la evolución de la política ambiental de Chile. Según Saratscheff, este proceso no es solo un cambio de administración, sino una transformación integral que requerirá la colaboración de diversos actores en el ámbito público y privado. Este tipo de optimización busca establecer una planificación coherente y estandarizada que proteja mejor la biodiversidad del país, lo que constituye uno de los mayores desafíos para la nueva institucionalidad.

El director del SBAP también abordó las amenazas que enfrentan los ecosistemas chilenos, tales como la pérdida de biodiversidad, la contaminación, y los incendios. Estas preocupaciones han motivado la creación de un nuevo sistema nacional para la gestión de áreas protegidas. Saratscheff enfatizó en la necesidad de implementar de manera efectiva las distintas herramientas legales y operativas que la nueva Ley N° 21.600 proporciona, incluidas la erradicación de especies invasoras y la restauración de ecosistemas degradados. «Es fundamental evitar apresurarse en la aplicación de estas nuevas normativas; debemos asegurarnos de que estén bien fundamentadas», advirtió.

La colaboración del sector privado es otro elemento crucial en la estrategia planteada por Saratscheff. Según él, la gestión ambiental efectiva no puede recaer únicamente en el Estado, sino que debe incluir la participación activa de empresas que pueden reducir su impacto en la biodiversidad y contribuir a su conservación. El SBAP busca promover alianzas estratégicas que movilicen recursos y conocimientos, favoreciendo así el fortalecimiento de la gestión pública y la protección del patrimonio natural chileno. Para que esta colaboración sea efectiva, requieren establecer relaciones claras y transparentes entre todas las partes implicadas.

Finalmente, mirando hacia el futuro, Saratscheff estableció la necesidad de definir claros indicadores que permitan evaluar el progreso en conservación y en la efectividad del SBAP como institución. Reconoció que las condiciones de trabajo de los guardaparques y la claridad en las reglas serán fundamentales para ganarse la confianza del público. La visión del SBAP es convertirse en un referente en la modernización del Estado, donde la conservación de la naturaleza contribuya también al desarrollo local, fortaleciendo así el compromiso nacional con la biodiversidad.

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