El Termómetro Pyme de enero de 2026, elaborado por la comunidad empresarial PROPYME y analizado por DefensaDeudores.cl, ha puesto de manifiesto una alarmante realidad para las micro, pequeñas y medianas empresas chilenas. A pesar de que un 76,49% de las empresas han podido cumplir con el pago de cotizaciones previsionales de sus trabajadores, más de la mitad de ellas traslada el riesgo financiero al patrimonio personal de sus dueños. Esta situación indica que, aunque las empresas logran mantenerse operativas, lo están haciendo a costa de sus propios ahorros y recursos, lo que representa una fragilidad estructural en su capacidad para enfrentar crisis futuras.
Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl, ha señalado que el dato más crítico del estudio es el hecho de que un 57,22% de las empresas ha tenido que inyectar ahorros o ingresos personales para sostener su operación en el último mes. Esto demuestra que muchas de estas empresas, aunque funcionales, carecen de un colchón financiero que les permita proyectarse en el tiempo. Si esta situación se normaliza y se convierte en la nueva normalidad, corren el riesgo de debilitarse a largo plazo, afectando no solo a los dueños de las empresas, sino también a sus empleados y al tejido económico en general.
El estudio también revela que el 23,51% de las empresas no cumplió con el pago de sus cotizaciones previsionales, manteniendo así un indicador de estrés financiero que podría afectar en gran medida la estabilidad de sus trabajadores. Más preocupante aún es el hecho de que un 25,5% de las pequeñas y medianas empresas se vio obligado a postergar el pago de IVA, lo que delata una clara falta de liquidez en el corto plazo y pone en riesgo la viabilidad financiera de muchas de ellas.
A pesar de que el 69,12% de las MiPymes no presenta deudas con la Tesorería General de la República, el cuestionamiento persiste sobre qué tan bien están equipadas para enfrentar los desafíos económicos. Solo el 9,92% ha recurrido a instrumentos como el factoring para mejorar su flujo de caja, lo que sugiere que existen barreras de acceso y falta de conocimiento en el uso de estas herramientas. Según Rodrigo Bon, director ejecutivo de PROPYME, este panorama no solo es preocupante desde un punto de vista empresarial, sino que también plantea retos sociales significativos, ya que muchas empresas sobreviven a expensas del patrimonio familiar.
Una luz de esperanza podría ser el Termómetro Pyme, que se implementará de forma mensual con el objetivo de monitorear indicadores clave de la salud financiera de las MiPymes. Este enfoque proactivo permitirá detectar y anticipar riesgos antes de que se conviertan en crisis críticas. Rodrigo Bon enfatiza la importancia de usar esta herramienta para identificar alertas tempranas y fomentar una cultura de prevención en el sector, contribuyendo así a la estabilidad económica y social de las comunidades que dependen de estas empresas. La implementación de medidas adecuadas de renegociación antes de que la situación se judicialice podría ser clave para la continuidad del negocio y la protección del empleo.




