La jornada de balance del programa «La Mejor Macha» tuvo lugar en la bahía de Tongoy, Región de Coquimbo, a fines de enero, destacando la colaboración entre varias entidades en la promoción de la pesca sostenible. La iniciativa, encabezada por Sernapesca con el apoyo de Procasur Shellcatch, basada en el Proyecto PNUD–GEF Humboldt II, busca fortalecer la trazabilidad y el consumo responsable de la macha, un recurso emblemático de la región. Usando un sistema de etiquetado con códigos QR, los consumidores pueden verificar el origen del producto, la fecha de extracción y la identidad del pescador responsable, fomentando así una mayor transparencia en el mercado de productos del mar.
Desde su inicio en abril de 2025, el programa ha emitido 23.597 etiquetas correspondientes a más de 500 toneladas de macha, lo que refleja el compromiso con la formalización y el control de su uso. La implementación del sistema de trazabilidad ha sido un proceso gradual: comenzó con el etiquetado de mallas de 20 kilos destinadas a intermediarios y se ha expandido a pescaderías y centros de expendio en todo el país. Este avance fue formalizado a través de una resolución de Sernapesca, que establece la obligatoriedad del etiquetado de las mallas de macha, contribuyendo a un marco normativo más robusto para la pesca artesanal.
El programa «La Mejor Macha» ha promovido una gobernanza sustentable, liderada por los propios recolectores a través de la Asociación Gremial de Recolectores de Machas de La Serena y Coquimbo. Esta iniciativa ha permitido a los pescadores demostrar la legalidad y sostenibilidad de su actividad, garantizando que sus productos sean 100% artesanales y responsables. La directora nacional de Sernapesca, Soledad Tapia, destacó la importancia de esta iniciativa para los pescadores, al explicar que les permite comercializar sus productos de manera más ágil y a obtener mejores precios al demostrar que su pesca es legal y sostenible, lo cual ayuda a los consumidores a tomar decisiones informadas.
El especialista en diversificación productiva del Proyecto PNUD-GEF Humboldt II, Felipe Jofré, también resaltó los resultados positivos de la iniciativa, incluyendo la incorporación del etiquetado que ayuda a valorizar el origen legal de la macha. Este esfuerzo no solo busca preservar la sostenibilidad del recurso, sino también contribuir a la seguridad alimentaria, generando confianza entre los consumidores. La seremi de Economía de Coquimbo, Paulina Elgueta, subrayó que el 80% de la producción nacional de machas proviene de dicha región, y enfatizó el impacto positivo de la colaboración entre el sector artesanal y el Estado.
Priscila Haro, presidenta de la Asociación Gremial de Buzos y Pescadores de Tongoy, hizo un llamado a la ciudadanía y a los turistas para que demanden «La Mejor Macha» y utilicen el código QR para conocer el origen del producto. Haro destacó el esfuerzo conjunto de cinco caletas en colaboración con Sernapesca y expresó el deseo de extender el programa a otros recursos de la zona. La continuidad de esta iniciativa es fundamental para asegurar que la extracción de machas se realice de manera legal y responsable, fomentando el desarrollo del sector pesquero artesanal y garantizando productos de calidad para los consumidores.




