Bajo el liderazgo de Paola Basaure, este enfoque se ha integrado en la estrategia de la empresa de transmisión más importante del país, redefiniendo la forma en que la compañía planifica, ejecuta y se relaciona con el territorio.
En la industria energética la viabilidad de los proyectos ya no depende solo de lo técnico. La gestión socioambiental ocupa un lugar central.
Durante años, este enfoque fue entendido como un componente acotado y reactivo para cumplir con la normativa, pero según Paola Basaure, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Gestión Socioambiental de Transelec, las variables sociales, ambientales y territoriales inciden directamente en la viabilidad de los proyectos.
En este contexto, el trabajo liderado por Paola Basaure ha impulsado una transformación que instala la gestión socioambiental como un eje estratégico dentro de Transelec y sus proyectos a gran escala.
De cumplimiento a criterio de decisión estratégica
Paola Basaure es ingeniera civil y encabeza equipos estratégicos en Transelec, participando en las etapas iniciales de cada proyecto y promoviendo altos estándares de gestión socioambiental.
Para la ejecutiva, uno de los cambios más relevantes desde su llegada y dentro de la industria ha sido fortalecer los criterios y lógicas que buscan ir más allá del cumplimiento normativo. En ese sentido, Transelec avanza firmemente en reforzar una política integral que ponga a la sostenibilidad en el centro.
Variables como el impacto en comunidades, la percepción local y la relación de largo plazo pasan a formar parte del análisis estratégico de los proyectos. Este cambio redefine y moderniza el rol del área, reforzando su posición de participante activo en la definición de proyectos.
El territorio como punto de partida
Una de las características clave del trabajo de Transelec ha sido priorizar el territorio desde las etapas tempranas. Según Basaure, la empresa trabaja activamente en fortalecer un enfoque que permite generar presencia anticipada en cada territorio donde opera.
Esto se traduce en acciones previas al proceso formal de evaluación ambiental, con el objetivo de entender las dinámicas locales, levantar información y anticipar puntos de encuentro.
Según Basaure, “esta práctica permite ajustar los proyectos en función de esa realidad, reduciendo riesgos y mejorando su diseño”.
Participación temprana como práctica permanente
La participación ciudadana también ha evolucionado. La gestión de Basaure ha reflejado que estas acciones se han reforzado como una práctica anticipatoria y continua. El trabajo con comunidades, por ejemplo, hoy en día busca construir relaciones sostenidas en el tiempo. Esto implica diálogo, transparencia y capacidad de adaptación frente a las inquietudes del entorno.
En la práctica, este enfoque permite generar mayor legitimidad y avanzar en proyectos con un respaldo más sólido.
La integración de estas variables ha tenido un impacto directo en la planificación de los proyectos. Incorporar lo socioambiental desde el inicio permite tomar decisiones más informadas, anticipar escenarios y evitar ajustes posteriores más complejos.
Esto no solo mejora la ejecución, sino que también contribuye a la sostenibilidad de largo plazo, al reducir tensiones y fortalecer la relación con el entorno.
Un nuevo estándar: acciones alineadas con los desafíos del sector
Para Paola Basaure, la industria energética enfrenta hoy desafíos relevantes, como la transición hacia fuentes más limpias y la necesidad de desarrollar nueva infraestructura.
En este escenario, la gestión socioambiental y su trabajo en Transelec adquiere un rol aún más relevante. El trabajo liderado por Paola Basaure se alinea con esta realidad, incorporando una mirada que busca compatibilizar desarrollo energético con sostenibilidad y legitimidad territorial.
La experiencia de Transelec como la empresa de transmisión más importante del país refleja un cambio más amplio dentro de la industria. Para ejecutivas como Paola Basaure, la gestión socioambiental deja de ser un requisito para convertirse en un factor estratégico que influye en el éxito de los proyectos.
Bajo este enfoque, el desarrollo de infraestructura energética deja de medirse por su capacidad técnica, incorporando ahora un tenor de integración con el territorio y aporte al entorno.
En ese proceso, el liderazgo de Paola Basaure ha sido clave para instalar una forma de trabajo que responde a las exigencias actuales y proyecta una manera distinta de entender la relación entre empresa, comunidad y desarrollo.




